Cuando hablamos de fútbol solemos hablar mucho de táctica, de técnica, de aspectos físicos y últimamente cada vez más se reconoce el aspecto psicológico que incide en el deporte.

Pero además de todo eso, existen más cosas que influyen en el deportista. Lo que muchos llaman el entrenamiento “invisible”.

El jugador para optar a su máximo rendimiento, debe adquirir unos hábitos saludables que lo favorezcan.

Un aspecto clave es la alimentación. Para nosotros, como entrenadores de base, resulta imposible controlar lo que comen en sus casas nuestros jugadores. Además, en muchas ocasiones aunque quieran, no depende de ellos elegir lo que comen en sus casas. Y tendríamos que meternos en una educación nutricional para las familias. Podemos intentarlo, sobre todo en casos especiales de jugadores que por una u otra razón, necesiten necesariamente un cambio de hábitos. Aunque es un tema harto complicado.

Pero lo que sí debemos hacer es aprovechar nuestra posición para transmitir y concienciar lo máximo posible sobre ésto.

¿Cómo? Se me ocurren dos maneras muy fáciles y que están a nuestra mano. Aunque habrá muchas más.

Desplazamientos: Un partido a disputar a una cierta distancia de la ciudad de origen del equipo, además de un fastidio por las horas de bus, es una muy buena oportunidad para hacer piña e inculcar estos hábitos. Cuando con mi equipo viajamos y echamos medio día fuera de casa, siempre damos indicaciones de lo que deben comer antes del partido. Además, salimos con tiempo e introducimos en el planning del viaje, una parada para comer.

Hidratos de carbono como pasta, arroz o frutas son el tipo de alimento que siempre solemos recomendar. ¿Todos cumplen con ésto? No. Tenemos que tener en cuenta que no estamos hablando de profesionales y que, algunos niños, carecen de una buena educación alimenticia en su hogar. Y comen sota, caballo y rey. Pero, a fuerza de repetirlo todos los días, cada vez son más los que comen lo que deben comer antes de un partido. Cuando al principio eran 3, 4 ó 5, al tercer desplazamiento eran 8 ó 9 los que comían como es debido. Y ahora, después de media temporada, si acaso habrá 2 ó 3 que se resisten a comer lo que indicamos y que viajan con bocadillos.

Charlas entrenamiento previo al partido: A la hora de dar la convocatoria, es buen momento para dar unas pautas sobre cómo debe ser la cena y el desayuno o el almuerzo previo al partido. Obviamente, también damos pautas sobre el horario de descanso y lo que no debe hacerse la noche antes de un partido.

Pero, ¿es ésto realmente importante? Los habrá obsesionados en la materia y los habrá que crean que es una tontería. En mi opinión, todo influye. Y la nutrición no es menos. En niveles de base quizás no es tan, tan importante como a nivel profesional donde su influencia es obvia. Pero, como entrenadores/formadores de base, debemos tener en cuenta que no entrenamos sólo para ganar y para conseguir el resultado inmediato. Sino que nuestra labor debe ir encaminada a la formación de la persona y, por supuesto, del futbolista para un posible futuro profesional.

Si les hacemos ver ciertos hábitos saludables como algo normal en sus dietas y en sus vidas, les facilitaremos las cosas para un futuro en el que el cumplimiento de los mismos va a ser requisito innegociable para alcanzar el alto rendimiento.