Siempre se ha dicho que en el fútbol está todo inventado. La certeza de esa afirmación bien podría ser el centro de un debate. Lo que no da lugar a debate alguno es la realidad de que en el fútbol profesional, y cada vez más en el no profesional, todo está estudiado. Cualquier persona a través de un ordenador o un teléfono móvil tiene acceso a multitud de información de forma gratuita. Además, los clubes de fútbol disponen de plataformas de pago que les sirven, entre otras cosas, para conocer al detalle lo que quieran saber acerca de su próximo rival.

Sorprender al rival, se convierte de este modo, en una tarea harto complicada. Por ello, los entrenadores se ven obligados a darle mil vueltas a las cabeza y a reinventarse continuamente en busca de mejorar su fútbol y de sorprender al contrincante. Con este fin, Pep Guardiola en su época en el Barça y a través de Leo Messi, puso en liza un concepto nuevo para muchos, pero que realmente fue puesto en práctica por primera vez hace muchos años. Para él, la importancia del argentino en el fútbol de ataque del equipo quedaba limitada por su posicionamiento pegado a la línea de cal. Para incrementar la importancia en el juego de este jugador, decidió colocarle en una posición más centrada y le otorgó libertad de movimiento. Reinventando así un concepto que surgió más de 50 años atrás.

Hablamos del “Falso 9”. Y sus orígenes se datan en 1953 en el Estadio de Wembley de Londres. Y como podemos leer en el artículo del diario Sport, escrito por Martí Perarnau, el jugador húngaro Nándor Hidegkuti , compañero de selección del mítico Ferenç Puskas, fue el primer “falso 9” de la historia.

Pero, ¿qué es el “falso 9”?  Un “falso 9” es un jugador que partiendo de la posición de delantero, tiene libertad de movimientos para asociarse con sus compañeros. Bien puede, acercarse a la zona de centrocampistas a buscar el balón o caer a una u otra banda. Sin ser un delantero ni un mediapunta, es un poco de los 2.

Alguna de las ventajas que proporciona un delantero que realice esta función pueden ser:

  • La acumulación jugadores en el centro de la cancha para generar superioridad numérica posicional. Habitual en equipos que buscan llevar la iniciativa a través de la conservación de la posesión del balón.
  • La generación y el aprovechamiento de los espacios libres. Si el jugador que marca al delantero (central), le sigue en su movimiento alejándose de la portería se generará un espacio en el centro de la defensa que podrá ser aprovechado por otros compañero. Sino le sigue, el “falso 9” podrá aprovechar su movimiento para recibir el balón entre líneas.
  • El desconcierto provocado en la defensa rival al hacer dudar a los contrincantes sobre qué hacer a la hora de marcar a este jugador.
  • La llegada de segunda línea. Del propio jugador o de sus compañeros al aprovechar los espacios dejados por éste.

El delantero, en su afán por realizar de forma satisfactoria esta función, necesita de ciertas cualidades como una buena capacidad de asociación con sus compañeros, buena capacidad técnica para jugar en espacios reducidos, buen sentido de los espacios, buen regate…

Si además reúne las cualidades típicas de un delantero, estaremos hablando de un gran “falso 9”.

Lionel Messi o Karim Benzema son dos ejemplos de jugadores que realizan con éxito esta función en el fútbol de nuestra época.