“A veces el fútbol es cuestión de detalles”. ¿Cuántas veces habremos oído esa afirmación? O incluso, ¿cuántas veces la habremos habremos dicho y asumido como verdadera?

Y, ahora os lanzo esta pregunta. Como entrenadores, ¿dedicamos tiempo en nuestros entrenos al trabajo de estos detalles?

Muchos podréis decirme que hay muchos de esos detalles que no podemos controlar y os doy totalmente la razón. Pero también hay muchos de ellos que sí. Y, en partidos muy igualados, son muchas veces lo que marcan la diferencia entre conseguir la victoria, el empate o lamentarse por la derrota.

Además esos detalles son los que nos hacen diferenciarnos a un entrenador de otro. Cada uno tiene los suyos propios y, como formador, me parece interesante ver cómo ciertos jugadores que han trabajado durante un tiempo con un entrenador tienen interiorizados comportamientos y recursos similares ante un problema que se les presente y que requiera de rápida solución.

Para mí, el entrenamiento tiene más de pensar que de automatizar. Quizás, porque establezco la parte táctica del juego como el punto de partida sobre la que organizar el trabajo de todo lo demás. Pero reconozco la técnica como parte fundamental del éxito de cualquier planteamiento táctico.

Para que nos entendamos, saber cómo pelar es fundamental para un peluquero, pero no puede hacerlo sino tiene tijeras ni maquinilla.

La táctica es el fin, la técnica es el medio. Y la técnica tiene mucho de automatización.

A continuación os cuento dos detalles que a mí me parecen muy importantes y que, en su día, me transmitieron cuando era jugador y ahora transmito y veo que aplican mis jugadores en los partidos.

Uso de las dos piernas: Para mí, un recurso muy importante. Tanto a la hora de golpear (ya que el balón no cae siempre donde uno quiere ni para finalizar ni para despejar, por ejemplo), como de controlar o realizar una conducción (resulta mucho más difícil de defender en una situación de 1 contra 1 a un jugador que puede salirte con posibilidades de éxito por los dos lados que a uno que sólo puede orientarse hacia una pierna). Existe la falsa creencia, que mi propia experiencia ha desmantelado, de que a un zurdo le cuesta más que a un diestro usar la pierna menos hábil. Todo lo técnico es entrenable, y en ese caso, cuestión de esfuerzo y constancia.

Rechaces: ¿Cuántas veces en las áreas, que es donde suelen definirse los partidos, quedan balones sueltos generalmente después de un tiro de un atacante o un despeje del portero? Si tus jugadores saben que tienen que ir tanto en defensa como en ataque y saben cuándo y cómo ir para llegar antes que el rival y no incurrir en fuera de juego, tienes muchas probabilidades de convertir un detalle que puede considerarse “azar” en un recurso competitivo para tu equipo.

Tus jugadores deben ser conscientes de que no siempre que vayan al rechace les va a caer el balón, pero que si van siempre, es muy posible que alguno le caiga.

Ahora paso a exponer un ejercicio de una simplicidad máxima y que todos alguna vez hemos hecho, pero que con la inclusión de algunos de estos detalles, podemos convertir en un ejercicio mucho más rico y provechoso para el jugador.

Vamos a elegir un ejercicio típico de viernes que puede realizar un equipo prebenjamín de cualquier nivel: Dos jugadores y un portero. El primero, situado en el centro del campo, pasa el balón al segundo (al borde del área). Éste le devuelve el balón con un pared y el primero tira a puerta.

pared y tiro

Ahora, como vemos en el dibujo y como comentamos anteriormente, incluyamos estos dos detalles en el ejercicio. Pidámosle al jugador que tira, que lo haga una vez por cada lado y lógicamente con cada pierna. Y al que realiza la pared que se salga del fuera de juego y vaya a por el posible rechace del portero o del palo.

El ejercicio es el mismo e igual de divertido para el jugador. Pero la riqueza táctica que le estamos dando al mismo es bastante mayor en el segundo caso. A este mismo ejercicio pueden añadirle más detalles, como por ejemplo, la anticipación del delantero al defensor (cono) antes de recibir.

No esperéis que el equipo vaya el primer domingo a todos los rechaces ni que le peguen con cierta calidad con las dos piernas en el primer entrenamiento. Ésto consiste en automatizar y requiere tiempo. Los primeros días te dejarás la voz y te irás mosqueado a casa pensando que no te hacen caso. Pero, sigue, sigue insitiendo. Un día, otro y otro y en todo ejercicio que tengas posibilidad de hacerlo. Y algún día, el que menos lo esperes, verás a algún jugador tuyo que llega a todas o que le da varias veces con éxito con su pierna menos hábil y ganarás un partido por estos detalles.

Y lo que es más importante, le habrás enseñado algo útil a tus jugadores.

¿y tú? ¿Qué detalles son importantes para ti? ¿y cómo los trabajas? Compartir experiencias enriquece. Nos gustaría saber tu opinión.