Deportes Cuatro…un día cualquiera. Cristiano, Messi, Madrid, Barça,…y si acaso Atleti, Sevilla o el equipo de turno que les esté plantando un poco de cara a estos dos en el campeonato liguero.

Victorias, victorias y más victorias…Trofeos, coches de lujo, peinados extravagantes, ropa cara y autógrafos. Hasta una señora de 70 años, al ver uno de estos programas, se lamentaría de no haber sido futbolista en sus tiempos mozos.

Pero, ¿qué pasa con el resto de equipos de la liga? El Eibar, el Granada, el Leganés, el Valencia, el Málaga, el Betis,… ¿y con Segunda División, Segunda B y el fútbol modesto?

Raramente les dedicarán más de uno o dos minutos, salvo algún episodio trágico, extraño o alguna cosa que se salga de la normalidad del día a día en el mundo del fútbol.

¿Por qué? No interesa. Lo que vende es el éxito. Y, ahora me pregunto yo, ¿cuál es el mensaje que se le transmite a un chaval que está empezando a jugar al fútbol y que sueña con ser futbolista algún día?

Se les muestra el premio, pero no el trabajo. Se les muestra al que gana, no al que pierde. Vemos adónde llegan, pero no de dónde vienen los jugadores que, hoy en día, son considerados estrellas.

Los medios de comunicación, en definitiva, educan en el éxito. Todos queremos estar en lo más alto, tener los mejores coches y presumir cada dos por tres de cambio de peinado. Todos queremos ser tan “exitosos” como los que están en lo más alto. Por ello los imitamos.

Pero, ¿es eso el fútbol real? Por suerte o por desgracia, no. El fútbol real se mueve en campos de césped artificial, de tierra o de albero. Por los que hay que pasar para quizás, con mucha suerte, llegar a jugar algún día en el estadio de tus sueños.

El fútbol real pasa por ganar y perder, triunfar y fracasar. Todo el que ha triunfado, ha fracasado antes. Y el que diga que no, miente. Lo importante no es eso, sino cómo tomas cada fracaso. El fracaso puede ser el final: una derrota, un gol en contra, un mal partido,… pueden hacer que bajes los brazos, te rindas y dejes de luchar.

Pero también puede ser el principio. El principio para replantearte las cosas, aprender de tus fallos y luchar con más fuerzas para superar las dificultades que te presente el camino.

Este camino con todas sus dificultades, sus curvas, sus sacrificios y sus momentos malos es la única manera de llegar a triunfar en el fútbol.

Pero no todo el mundo es capaz de darse cuenta de esto. Damos mucha credibilidad a lo que vemos en televisión. Y en televisión sólo nos muestran lo bonito, el que siempre gana, el que ya ha llegado, el de los coches y los peinados.

Pero, ese, ese mismo que ves detrás del televisor fue un chaval como tú, que soñaba con las mismas cosas y pasó por lo que tú estás pasando. Pero que vio las dificultades del camino y las superó. Que dio el 200%, que a veces no jugaba y que lo pasó mal e incluso lloró, que nunca se rindió ni dio un balón por perdido. Que se quedó muchas veces sin salir con sus amigos y sin ir de viaje. Todo, por un sueño que nunca sabía si se iba a cumplir. Pero que cumplió.

En definitiva, si piensas en la fama, en el dinero o en cualquier cosa superficial, no juegues al fútbol.

A lo largo del camino toparás con todo lo contrario a lo que buscas y no lo aguantarás. Si ves un balón y te brillan los ojos, si odias perder, si verdaderamente te gusta este deporte y disfrutas practicándolo, dalo todo y no te pongas límites. Nadie te puede asegurar que llegues a dedicarte a esto de forma profesional. De hecho, aun teniendo la actitud y las condiciones adecuadas, es muy difícil. Pero por el camino disfrutarás, crecerás como persona y aportarás a tu equipo, juegues donde juegues.

El camino del fútbol es un camino pasional, no material. Lo segundo, es la consecuencia de lo primero. Pasión unida a talento, actitud, constancia y una buena dosis de suerte.

Y por suerte o por desgracia,…el mundo del fútbol tiene más de esfuerzo y dificultades que de medallitas y trajes caros. Si estás dispuesto a luchar, mucha suerte y adelante, pero que no te engañen los Deportes Cuatro…