Hoy voy a contaros una historia inspiradora. De esas que nos demuestra que todo es posible siempre y cuando queramos algo de verdad y luchemos por ello con todas nuestras fuerzas.

Para ilustrar la historia hemos usado 7 frases. Frases que estamos acostumbrados a escuchar a menudo en películas, pero que el protagonista de nuestra historia ha puesto en práctica para hacer su sueño realidad.

Marc Cardona, en estos días de moda en prensa, radio y TV es un chaval nacido hace 21 años en Lleida que a los 4 años tuvo que dejar su ciudad natal por motivos familiares para desplazarse a Sanlúcar de Barrameda.

Allí y con el único fin de disfrutar de lo que más le gustaba, comenzó a jugar al fútbol con 6 añitos en el Atlético Sanluqueño. Tras tres añitos en el club y después de hacerse un hueco entre sus compañeros, le tocó volver a cambiar de aires. Esta vez, por motivos laborales de sus padres, se marchaba a vivir a la localidad vecina de Jerez de la Frontera.

Debido a ello, tuvo que cambiar de equipo e iba a comenzar a jugar en el Veteranos del Xerez. Tras 3 años en el club, el principal equipo de la ciudad, el Xerez C.D. decidió ficharlo. Esta época, aunque significaba un paso adelante, no resultó nada fácil para Marc. En el Xerez estuvo los dos años de Cadete. En el segundo, no contaba demasiado en los planes del entrenador, pero “Un guerrero no se rinde ante lo que le apasiona, encuentra el amor en lo que hace.”

A pesar de jugar en la Primer Andaluza Cadete, decidió salir del Xerez para enrolarse en las filas del San Benito y seguir jugando al fútbol en un equipo en el que jugaban muchos de sus amigos.

“Si te crees demasiado grande para las cosas pequeñas, quizás seas demasiado pequeño para las cosas grandes”.

El San Benito es un club de barrio, de los más humildes de Jerez. El joven jugador, en aquella época de 16 años, no vio ésto como un paso atrás. Fuera donde fuera, él iba a seguir trabajando. Y fruto de este trabajo, se le volvieron a abrir las puertas de un club que ya era conocido para él. El Atlético Sanluqueño estaba interesado en contar con él para su equipo Juvenil de Liga Nacional.

 “El sacrificio de hoy es el éxito de mañana”. Marc, como era propio de la edad planeaba con ilusión su época universitaria. Con casi 18 años, andaba pensando en qué ciudad iba a estudiar e iba a pasar una de las épocas más esperadas por cualquier chaval joven cuando recibió la llamada del Atlético Sanluqueño. Rápidamente, y me consta de primera mano, se mostró muy ilusionado por la posibilidad de volver a Sanlúcar y de seguir jugando al fútbol en esa categoría. Por seguir luchando por su objetivo, se olvidó de estudiar fuera y se quedó en Jerez y jugando para la “Leti”.

En dicha temporada, su equipo consiguió el ascenso a División de Honor de juveniles y para la siguiente, pasó el Senior “B” del club.

A mediados de la temporada (2014/2015), el entrenador del primer equipo presentó su dimisión y su entrenador desde juveniles, Jose Herrera asumió la dirección del primer equipo sanluqueño. Este hecho iba a resultar clave para que en la temporada 2015/2016, Marc empezara la pretemporada con el primer equipo del Sanluqueño en Tercera División.

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Lo hacía como cuarto delantero y desde el club de planteaban una cesión a algún equipo de la zona para que dispusiera de minutos. Pero todo cambia en un instante y “nada termina hasta que tú sientes que termina”.

En el último partido antes de comenzar la liga, contra el Portuense, Marc se armó de valor y firmó un gran partido. Dejando impresionados a propios y extraños marcó dos goles y se ganó un hueco en el equipo de Tercera División. La decisión resultó ser acertada y el joven delantero acabó la temporada con 19 goles. Uno de ellos en el partido decisivo de la fase de ascenso a Segunda “B”, que quedará para siempre en la memoria de los aficionados.

Después de añadir esta temporada en su currículum, al jugador catalán empezaron a lloverle las ofertas de clubes de Primera División, aunque ninguna terminó de fraguarse. Hasta que le llegó la oferta del FC Barcelona para jugar en el filial. Era la oferta de uno de los mejores equipos del mundo y del club del que había sido desde chico. Era lo que todos hemos soñado y no se podía rechazar.

Como decían en Rocky “Si sabes lo que vales, ve y consigue lo que mereces, pero tendrás que aguantar los golpes”. Sus inicios en el Barça “B” fueron espectaculares, logrando incluso un hat-trick en su debut y siendo convocado para entrenar varias veces con el primer equipo. Pero todo no es fácil en el camino hacia tus sueños y cuando mejor estaba,  una lesión de rodilla iba a apartarle de los terrenos de juego durante 7 semanas.

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La gente podría pensar que esto iba a a ser un bache difícil de salvar para él, pero Marc a pesar de su corta edad ya había pasado por momentos parecidos y en su mente no cabía otra posibilidad que volver y de qué manera lo hizo. En su vuelta 23 minutos fueron suficientes para que volviera a la senda del gol.

“Cada momento es único, no hay instantes vacíos.”  Marc es consciente de ésto.  Luis Enrique decidió convocarlo con el primer equipo en Copa del Rey hace un par de semanas ante el Hércules para hacerlo debutar con el primer equipo.

Él era conocedor de lo que significaba esta oportunidad y nada más entrar al campo estuvo a punto de marcar. Sus ganas de marcar le llevaron a acabar el partido protestando al árbitro por pitar el final cuando su equipo iba a lanzar un córner. Para los demás era un córner más, para él la oportunidad de marcar su primer gol con el equipo de sus sueños.

Aunque no consiguió marcar, Luis Enrique valoró positivamente el trabajo realizado y el premio que iba a concederle a la semana siguiente iba a ser aún mayor. El pasado martes 6 de diciembre, Marc debutaba en la Champions League ante el Borussia de Mönchengladbach.

Algo que hace menos de medio año y en determinados momentos de su carrera parecía imposible. Pero que nos hace ver que “con paciencia, esfuerzo y determinación, puedes llegar tan lejos como te propongas”.

Marc no es un elegido, no tiene unas condiciones por encima de lo normal. Tiene cosas buenas y otras no tan buenas, como todos. Pero como dice uno de los entrenadores que mejor lo conoce, Jose Pérez Herrera:

“Marc siempre fue un luchador y un sufridor que supo siempre respetar a sus compañeros y técnicos en los buenos y en los malos momentos; se esforzaba para adaptarse a varias posiciones en el campo; supo y quiso siempre aprovechar sus oportunidades; superó lesiones, leves, pero que a veces le llegaron en momentos dulces que paraban su buen estado de forma…

Marc fue siempre un jugador menudo, parecía frágil, pero con una insistencia y constancia ejemplares.

Marc no nació futbolista, Marc se hizo futbolista, y gracias sobre todo a él mismo, a su educación, ilusión y ganas de aprender; a tomar decisiones correctas y arriesgadas en momentos determinantes; a saber asumir ser titular, suplente, incluso a aceptar el rol de quedar fuera de una convocatoria, todo ello en edades tempranas, y aún así tener la obligación de continuar y superarse; en saber adquirir los valores y conceptos necesarios para crecer como persona y deportista; en ser humilde para seguir trabajando con las mismas fuerzas y ganas de siempre; entre otras cosas más…”

En definitiva, Marc Cardona es un ejemplo para todos. Un ejemplo de que con esfuerzo, humildad, coraje y determinación, podemos conseguir nuestros sueños. Sea lo que sea que nos propongamos.