Funciones de cada posición

El sistema de juego 1-4-3-3 es uno de los más usados en el fútbol actual. En este artículo vamos a explicaros la función que deben llevar a cabo los jugadores en las distintas posiciones que conforman el sistema a la hora de sacar el balón jugado.

Portero: Para facilitar una buena salida de balón debe ser bueno en el juego de pies, en la toma de decisiones y tener la idea de jugar en corto cada vez que sea posible. Además debe conocer las posibles estrategias ensayadas para salir de la presión. Dará apoyo hacia detrás a los centrales para posibilitar la conservación de la posesión. El pase al portero debe ser dirigido siempre hacia afuera de la portería.

Centrales: En saque de meta se colocarán abiertos uno en cada costado del área. Si reciben con espacios, sin presión y con posibilidad de avanzar, deberán conducir para atraer a un rival y dejar libre a un compañero. Jugarán hacia adelante siempre que sea posible hacerlo sin demasiado riesgo de perder la posesión. Deberán ser técnicos y tener confianza para jugar al balón sin miedo a fallar. Si disponen de buen golpeo en largo, pueden dar buena salida ante una presión alta buscando pase en diagonal con el extremo contrario. Deben hablar constantemente para que el equipo avance junto.

Laterales: Se colocarán muy abiertos y más adelantados que los centrales proporcionando profundidad. Si la jugada se decanta por la banda contraria, cerrarán para estar bien colocados para defender ante una posible pérdida. Estarán pendientes de no estar en línea con el extremo de su banda: siempre deberán colocarse lateral por fuera y extremo por dentro o al revés. Al recibir intentarán jugar siempre que se pueda con alguno de los centrocampistas. Si el rival presiona con tres delanteros, bajarán a buscar el balón más cerca de los centrales para generar superioridad numérica en la zona del balón.

Pivote: Es el jugador del centro del campo encargado de venir a buscar el balón a la hora de la salida. Caerá un poco a la banda donde se encuentra el balón, formando un triángulo con los centrales. Si el rival presiona con dos jugadores, se meterá entre los centrales para generar superioridad numérica posicional.

Interiores: Dan un apoyo por el centro más profundo que el pivote y cada uno por su lado. No deben juntarse entre ellos ni venir a buscar el balón a la misma altura que el pivote. Si viene uno, debe ser porque el pivote ha abandonado su zona y ha dejado el espacio. La mayoría de las veces que reciban de espaldas jugarán de cara y a ser posible al primer toque.

Extremos: Son los jugadores de la línea de ataque que ocuparán las bandas. Deben estar abiertos, pero nunca en línea con los laterales. En un saque de puerta se colocarán en el plano horizontal entre el lateral y el interior de su banda. Serán los receptores de un posible pase en largo. Igual que los interiores, si reciben de espaldas, jugarán de cara salvo conocimiento de no estar marcados.

Delantero: Su función es atraer a los dos centrales y tirar hacia adelante todo lo posible para retrasar la línea defensiva del equipo adversario y así proporcionar al equipo más espacio para jugar el balón. Dará salida en largo ante presión alta del rival cayendo un poco a la banda donde se encuentre el balón. Igual que los anteriores el 90% de las veces que reciba de espaldas, jugará con el compañero que le apoya de cara.